lunes, 18 de mayo de 2020


(7ª s. GUÍA)                               COLEGIO TECNICO BENJAMIN  HERRERA
C.SOCIALES- GRADO 9º.


LA REVOLUCION RUSA

Hace 103 años, en Rusia se desataron una serie de acontecimientos que cambiaron el mundo. La Revolución rusa de 1917 no solo acabó con un imperio de 300 años, sino que transformó de arriba a abajo el sistema político y económico del país dando origen al primer sistema comunista de la historia y tuvo una influencia enorme sobre el resto del mundo.
Contenido:       (La Primera Guerra Mundial - segunda parte: La revolución rusa)
Aprendizajes esperados:
- Conocer la Revolución rusa y sus repercusiones en el curso de la Primera Guerra Mundial
- Evaluar la magnitud y consecuencias de la Revolución rusa en el panorama mundial.

Instrucciones:
- Esta guía de autoaprendizaje sobre la Revolución rusa consta de una lectura explicativa que abarca  brevemente este  proceso.  Estos elementos nos permitirán profundizar en algunas características y conceptos fundamentales para entender el nuevo orden mundial después de la  Primera Guerra Mundial.  Luego  podrá desarrollar algunas actividades creativas que lo orienten para ver si está logrando los aprendizajes esperados y puede autoevaluar sus avances. También esta guía está acompañada de una serie de sugerencias bibliográficas y de páginas  que podrán consultar para solucionar sus dudas.
 La entrega es en dos fases: la primera hasta el 22 de mayo, y la segunda hasta el 29 de mayo.
Evidencias a entregar:
1. Subraye las ideas principales del desarrollo de contenidos en la lectura sugerida.
2.Destaque los conceptos fundamentales propios del tema (glosario)  y defínalos (mínimo diez)
3. De acuerdo a la lectura y el video de apoyo :   Elabore en hojas ,  en su cuaderno o en documento word alguna de estas actividades creativas:  historieta,  periódico o museo gráfico de la Revolución rusa.
Video de apoyo: https://youtu.be/-mnRwShLmXc

Introducción:
A principios del siglo XX Rusia era un país atrasado, enormemente desigual, con grandes masas de población muy pobre y una pequeña élite muy rica. Sufría una profunda crisis económica y estaba gobernado por una monarquía absolutista (liderada entonces por el zar Nicolás II) extremadamente impopular.
En esta situación, el descontento social era enorme. Eso se tradujo en dos oleadas revolucionarias que se dieron en 1917: por un lado, en febrero se produjo una serie de revueltas que obligaron al zar a dejar el trono, cuando vio que no podía controlarlas porque incluso el ejército se ponía del lado de los protestantes.
A partir de entonces se organizó un Gobierno provisional que era cada vez más débil, mientras que una nueva forma de organización política ganaba cada vez más apoyo popular: los soviets o asambleas de trabajadores, que querían impulsar una revolución socialista.
La hoz y el martillo se convirtieron en el símbolo del comunismo: en el sistema comunista, el poder estaba en manos de los agricultores y los trabajadores.
Estos últimos protagonizaron la segunda oleada revolucionaria de 1917. El 25 de octubre (que equivale a nuestro 7 de noviembre porque entonces se usaba otro calendario en Rusia), liderados por Vladimir Lenin y León Trotsky, asaltaron la sede del Gobierno provisional y se hicieron con el poder.
Como consecuencia de la victoria de los revolucionarios Rusia salió de la I Guerra Mundial, pero entonces estalló dentro del país una guerra civil que enfrentó a las fuerzas contrarias a la revolución y a los bolcheviques revolucionarios.
Estos últimos salieron vencedores y establecieron un nuevo Estado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que instauró un sistema económico comunista y un régimen político de partido único.
El nuevo país se convertiría en una potencia económica, política y militar, aunque también hubo una enorme represión y falta de libertades y pasó por períodos de mucha pobreza.
Además, la revolución rusa provocó un gran terremoto político en todo el mundo, ya que fue la gran referencia de un sistema alternativo al capitalismo para partidos y sindicatos en muchos países e inspiró otros movimientos revolucionarios, por ejemplo en China y Cuba.
El siglo XX no se puede entender sin todo lo que provocó la revolución de 1917.
 Pero ¿qué características tuvo la Revolución rusa? ¿Por qué razones en Rusia zarista no fue posible la aplicación de reformas de corte liberal? ¿Por qué el descontento del pueblo ruso? ¿Qué medidas tomaron los bolchevique? ¿qué efectos geopolíticos tiene la aparición de la Rusia socialista? En esta guía trataremos de dar respuestas a estas preguntas.

Lea el siguiente texto

10 momentos clave para la Revolución Rusa

(Tomado de la Revista La Vanguardia. Historia y vida contemporánea. 2017)

A través de diez momentos clave en el proceso, intentamos salvar la enorme complejidad del fenómeno revolucionario ruso para interpretar sus fundamentos
El zarismo hacía tiempo que se tambaleaba. Una y otra vez, Nicolás II había recurrido al Ejército para acallar las protestas de su pueblo. El 9 de enero de 1905, las tropas imperiales disolvieron a tiros una concentración pacífica ante el palacio de Invierno. Los manifestantes tenían la esperanza de que el zar los escuchara. Pero Nicolás ni siquiera estaba en la ciudad.
Sus soldados mataron a unos doscientos manifestantes e hirieron a otros ochocientos. Ese «Domingo sangriento», la imagen del zar como protector del pueblo se hizo añicos. Las protestas se sucedieron por todo el país, mientras el ejército imperial sufría una derrota humillante ante Japón.
A regañadientes, Nicolás II aceptó la creación de un parlamento, la Duma. Sería el mayor éxito de la revolución burguesa de 1905. Pero el zar desaprovechó la oportunidad de democratizar su imperio.
El país se industrializaba a gran velocidad, pero el 80% de la población malvivía en el campo. Con excepción del británico, ningún imperio europeo sobrevivió a la I Guerra Mundial , pero el ruso sería el primero en caer.

Estos diez momentos fueron clave para que la revolución triunfara en la Rusia de los zares.

1.El desastre militar

En agosto de 1914, en Prusia Oriental, Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff detuvieron una invasión rusa que parecía imparable.
Los generales rusos no podían explicar su fracaso. Un día antes de que la batalla terminara, Alexandre Samsonov se suicidó de un disparo en la cabeza. Los alemanes bautizaron su victoria como la batalla de Tannenberg, para olvidar una derrota medieval ante el eterno enemigo eslavo.
Poco después, Hindenburg venció a Paul von Rennenkampf, el general del Primer Ejército ruso. Rennenkampf no se suicidó. Su derrota no fue tan abrumadora. En su avance frustrado hacia Berlín, los rusos habían perdido más de trescientos mil soldados y oficiales. Su sacrificio salvó París, pero su derrota prolongó la guerra cuatro años más.
Lo primero que perdió el zar fue su ejército. Solo en 1914 los rusos perdieron 1,8 millones de hombres. En 1915, los alemanes iniciaron una ofensiva imparable: conquistaron Polonia, Lituania y gran parte de Letonia. Pero el avance alemán no logró que Rusia saliera de la guerra. En verano, Nicolás II asumió el mando directo de las tropas y cerró la Duma.
En junio de 1916, el general Brusílov emprendió una ofensiva que puso a los austrohúngaros al borde del colapso. Pero cuando su ataque se agotó, el brillante general había perdido 400.000 hombres y, sobre todo, su fe en el zar: «Rusia no podía ganar la guerra con su presente sistema de gobierno».

2. El monje y la alemana

Cuando Nicolás partió al frente, dejó a su esposa, Alejandra Fiódorovna Románova, a cargo del gobierno. Fue un error. De septiembre de 1915 a febrero de 1917 se sucedieron cuatro primeros ministros, cinco del Interior, tres de la Guerra... La zarina los cambiaba de forma caprichosa. Alejandra tenía 43 años, cuatro hijas y un frágil hijo, Alekséi, el zarévich. La hemofilia del niño había llevado a la zarina a acoger en la corte, tres años antes, a un monje siberiano de siniestra apariencia, Rasputín.
Alejandra era llamada despectivamente la alemana (nació como la princesa Dagmar de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg), pero se había criado a la inglesa. Cuando contaba seis años, su abuela, la reina Victoria, se hizo cargo de su educación. Sin embargo, no logró prepararla para reinar.
El pueblo ruso creía que el desastre en el frente se debía a que la alemana desvelaba los movimientos de las tropas rusas al káiser y que se entregaba a Grigori Rasputín en orgías. Rasputín tenía tanto poder sobre la emperatriz que hasta proponía quién debía ser ministro.
En diciembre de 1916, el príncipe Yusúpov, el heredero de la mayor fortuna de Rusia, le invitó a pasar una velada en su palacio. Quería matar al monje. Durante la fiesta, Rasputín tomó varias copas de un Madeira envenenado, pero el cianuro no surtió efecto. Al final, Oswald Rayner –amigo de Yusúpov, espía británico– disparó a Rasputín y tiraron su cuerpo al río Nevá, donde, como demostró la autopsia, falleció ahogado.
Rasputín fue asesinado en una ciudad que vivía su tercer invierno de guerra. En 1916, la situación en la retaguardia era desastrosa. El frente lo devoraba todo. Una ola de frío polar paralizó un sistema ferroviario al borde del colapso. Ni siquiera la capital recibía los suministros que precisaba, más y más caros.
Desde el verano de 1914, el gobierno ruso no dejaba de imprimir billetes para pagar los gastos de la guerra. La medida disparó los precios de los productos básicos, cada día más escasos. En febrero de 1917, la capital estaba al límite. «Una chispa –pronosticaba un agente de la Ojrana, la policía secreta zarista– será suficiente para que una conflagración estalle».

3. Abajo la autocracia

«¡Pan! ¡Pan! ¡Pan!», gritaban unas siete mil obreras que recorrían la avenida principal de Petrogrado. Pronto se les unieron más mujeres y hombres para exigir un pan casi imposible de encontrar. Ese jueves 23 de febrero de 1917 los cosacos no intentaron disolver la protesta.
Viendo que los cosacos no intervenían, varios miles de hombres se unieron a la manifestación. Muchos eran obreros de la fundición de acero Putílov, la más grande de Rusia, que había cerrado por falta de combustible. Sus 30.000 trabajadores se habían quedado en la calle. «¡Abajo el zar! ¡Abajo la autocracia!», gritaban camino de la sede de la Duma.

La manifestación terminó sin incidentes, pero la mecha de la revolución acababa de prender. Al día siguiente, la huelga se extendió a las principales fábricas. Decenas de miles de obreros se unieron a las protestas. El 25, la huelga general era total en la capital. Esa misma tarde se produce un hecho insólito: ¡los cosacos cargaron contra la policía a sablazo limpio! El domingo 26 unidades militares ocupaban la ciudad. Pero el gobierno estaba a punto de perderla.

Los soldados de los regimientos Volynsky y Pavlovsky, de la Guardia Imperial, se amotinaron. La sublevación militar convirtió la revuelta en una revolución. «Situación desesperada en la capital», telegrafió el presidente de la Duma al zar, a quien las protestas habían sorprendido fuera de la capital. Indiferente, Nicolás anotó en su diario: «Por la noche jugué al dominó».
El 27, los manifestantes asaltaron el Ministerio del Interior y la sede de la Ojrana. Al acabar el día, la bandera roja ondeaba en el palacio de Invierno. Los Romanov estaban a punto de dejar de reinar en Rusia tras 304 años.

El 2 de marzo, Nicolás abdicó. Primero en su hijo enfermo, Alekséi, y después en su hermano menor, el gran duque Miguel, que rechazó el trono. Derribado el zar, ¿quién gobernaba el Imperio? Frank Lindley, asesor de la embajada británica conocía la respuesta. “Tenemos dos [gobiernos]: el verdadero, presidido por el príncipe Lvov, y un comité de representantes de los trabajadores y de los soldados sin cuyas órdenes ningún hombre hará nada”.

En paralelo al poder del Sóviet, el Gobierno Provisional, dirigido por el príncipe Lvov, emprendió la titánica tarea de organizar las elecciones para una asamblea constituyente. Entre ambos hay un nexo: Aleksandr Kérensky. El líder menchevique asume la cartera de Justicia, sin abandonar el Ispolkom, el órgano ejecutivo del Sóviet. La revolución había empezado sin sus profesionales, pero pronto llegarían a la capital desde los rincones más alejados del mundo.

4. El tren de Lenin

La caída del zar sorprendió a Irakli Tsereteli a 8.000 kilómetros de Petrogrado, en una aldea siberiana cercana a Irkutsk, donde vivía desterrado por sus ideas socialistas. Anatoli Lunacharski estaba en París. Trotsky, Bujarin y Aleksandra Kolontái, en Nueva York. Lenin, en Zúrich.
Los alemanes convirtieron a Lenin en un arma. Sabían que no pararía hasta conseguir que Rusia saliera de la guerra. Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin, estaba a punto de cumplir los 47 años. Toda su vida la había dedicado a predicar la revolución. Para Lenin, la caída del zar solo era el primer paso para la dictadura del proletariado.

No admitía acuerdos con la burguesía ni con los socialistas que no pensaban como él. Su intransigencia dividió en 1903 al joven Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR) en dos tendencias irreconciliables: la bolchevique –minoritaria, aunque su nombre signifique lo contrario–, que lideraba Lenin, y la menchevique, dirigida por Yuli Mártov, que defiende un partido de masas para conquistar el poder mediante el voto.

También querían llegar así al poder los eseristas, los partidarios del Partido Social-Revolucionario, que pretendían centrar sus esfuerzos en expropiar a los terratenientes para repartir las tierras entre los campesinos. Los líderes socialistas pertenecían a una intelligentsia que llevaba décadas intentando derribar la autocracia zarista.

La expedición de Lenin partió de Zúrich el 27 de marzo. Atravesaron el país enemigo en un tren sellado: un vagón con tres compartimentos de segunda clase, cinco de tercera y un lavabo. Al otro lado de una línea de tiza, dos oficiales alemanes vigilaban a los rusos. Tras esa línea fronteriza mandaba Lenin.

El 29, los bolcheviques pasaron la noche en la estación de Berlín. El 30, con un día de retraso, llegaron a Suecia tras atravesar el Báltico en un transbordador. Mientras tanto, los bolcheviques habían decidido apoyar al Gobierno Provisional contra las órdenes de Lenin.
La madrugada del 4 de abril, la expedición llegó a Petrogrado. Desde la estación Lenin se dirigió hasta el cuartel general de los bolcheviques: un palacio incautado a una bailarina ex amante de Nicolás II. Lenin acababa de terminar un viaje de 3.200 kilómetros, pero no pensaba en descansar. Tenía muy claro que los bolcheviques debían tomar el poder y no pararía hasta conseguirlo.

5. La fragilidad de la República

El jueves 23 de marzo, los habitantes de Petrogrado se reunieron para homenajear a los héroes muertos en la revolución. Obreros, soldados y burgueses demostraron que aún estaban unidos. La Rusia que celebraba a sus héroes revolucionarios había pasado en unas semanas de ser la autocracia más represora de Europa a convertirse, en palabras de Orlando Figes, en «el país más libre del mundo».
El Gobierno Provisional que presidía el príncipe Lvov decretó una amnistía y aprobó leyes que garantizaban la libertad de reunión, de prensa, de expresión... Pero la unidad demostrada en el funeral se rompió pronto. Campesinos y obreros no deseaban una reforma, sino una revolución social. Y eran sus asambleas las que tenían el poder.
Solo había una cosa en la que el Gobierno Provisional estaba de acuerdo con el zar: la guerra contra Alemania. Cada día cientos, miles de soldados dejaban el frente.
El príncipe Lvov, agotado, dimitió el 7 de julio. Le sustituyó Aleksandr Kérensky. «Es el único hombre al que podríamos recurrir para mantener a Rusia en la guerra», opinaba sir George William Buchanan, el embajador británico.

Gran Bretaña y Francia llevan meses presionando al Gobierno Provisional para que atacara a los alemanes, pero la ofensiva de Brusílov resultó ser un fiasco. En Petrogrado, Lenin aprovechó el desencanto de los soldados para intentar tomar el poder, pero, tras unos días de incertidumbre, Kérensky aplastó el golpe. El líder bolchevique tuvo que escapar en un tren a Finlandia disfrazado de fogonero.

Decepcionado por el fracaso de la ofensiva, Kérensky nombró al general Lavr Kornílov sucesor de Brusílov. A finales de agosto, Kérensky intentó usar un golpe frustrado de Kornílov para consolidarse en el poder. El resultado sería el contrario: no iba a resistir un tercer ataque.

6. El golpe bolchevique

La noche del 10 de octubre de 1917, en la casa de una maestra –Galina Flakserman, veterana bolchevique–, se reunieron 12 de los 21 miembros del Comité Central bolchevique. Diez de ellos votaron a favor de la insurrección armada. Solo Lev Kámenev y Grigori Zinóviev se opusieron.
El 18, una semana antes del golpe, Kámenev advirtió a Kérensky del golpe a través de unas líneas en el periódico de Gorki. Pero el presidente ignoró el peligro. Es más, Kérensky subestimó tanto a los bolcheviques que decidió transferir el núcleo de la guarnición de Petrogrado al frente.
Los soldados, que no tenían ningún deseo de combatir, se pusieron bajo la autoridad del Comité Revolucionario Militar (CMR). Liderado por Trotsky, el CMR tenía la misión oficial de impedir una contrarrevolución. En realidad, sería el instrumento que los bolcheviques emplearán para su golpe.

La noche del 24 de octubre, unidades bolcheviques tomaron los centros estratégicos de la ciudad. A la mañana siguiente, Kérensky estaba aislado en el palacio de Invierno. Huyó de la ciudad precipitadamente en un vehículo requisado a la embajada estadounidense. En el palacio se quedaron sus ministros, protegidos por una heterogénea e improvisada guarnición. Sin apenas munición y víveres, la mayoría desertó antes de que llegara la noche. La verdad es que los bolcheviques tardaron casi todo el día en tomar el palacio. Los combates se limitaron a sus alrededores.

No había salido como Lenin quería, pero la toma del palacio de Invierno concluyó antes de que el Comité de Sóviets finalizara. Solo 300 de los 670 delegados eran bolcheviques. Eseristas y mencheviques eran mayoría, pero, con ingenuidad, abandonaron el congreso para protestar por el golpe. Era un suicidio político.

En Moscú, la resistencia fue mucho más fuerte. Los hombres de Lenin tardaron diez días en tomarla. Con Moscú bajo su control, Lenin podía afirmar que Rusia estaba bajo la autoridad del Consejo de Comisarios del Pueblo.
Le encantaba el nombre que había elegido Trotski para sus ministros. «¡Huele a revolución!». En realidad, olía a dictadura proletaria. Lenin ilegalizó el Partido Kadete (una formación de ideología liberal) y encarceló a sus líderes. Cuando, en noviembre, las elecciones a la Asamblea Constituyente dieron la victoria a los social-revolucionarios, Lenin no renunció al poder. Clausuró la Asamblea el mismo día de su apertura. La breve etapa de libertad de Rusia había terminado. La guerra civil estaba a punto de empezar.

7. Ni guerra ni paz

Lenin ordenó a Trotsky que estirara al máximo las negociaciones con los alemanes. “No hay duda de que será una paz vergonzosa –anuncia al Comité Central bolchevique el 11 de enero de 1918–, pero si nos embarcamos en una guerra nuestro gobierno será barrido”.

Maestro de la retórica, Trotsky llevó su lema «Ni guerra ni paz» al máximo.
El 9 de febrero, Alemania firmó la paz con Ucrania y exigió a Rusia su rendición. Ese día Trotsky se sacó de la chistera su último truco: admitía la derrota, ¡pero se negaba a firmar la paz!
Las tropas alemanas iniciaron el 18 de febrero el avance imparable previsto por Lenin. Cinco días más tarde, este lograba que la ejecutiva del Sóviet aceptara las durísimas condiciones alemanas. El tratado se aprobó el 3 de marzo en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk. Trotsky dimitió para no tener que estampar su firma en él.

Rusia perdía Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y, sobre todo, Ucrania. En estas tierras estaba el 34% de su población, el 54% de sus fábricas, el 89% de sus minas de carbón...
Esa paz humillante permitió a Lenin centrarse en los enemigos interiores. En esa lucha contra burgueses, aristócratas, kulaks (campesinos enriquecidos) y, finalmente, socialistas eseristas y mencheviques, la Cheka fue un instrumento esencial.

La Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje (Cheka) se creó el 7 de diciembre de 1917. Era la organización de la que nacerá el KGB. Lenin situó al frente a Félix Dzerzhinsky. En abril era un pequeño ejército, el embrión de una fuerza que llegó a los 250.000 hombres en 1920.
Lenin usó la persuasión  para eliminar a sus enemigos. La revolución había desatado un odio de clases largamente latente. Había que eliminar a “los de antes”, incluida la familia real.

8. El fin de los Romanov

Nicolás II se sintió liberado cuando perdió el poder. Tras su abdicación, el Gobierno Provisional recluyó a la familia imperial en Tsárskoye Seló. El último zar dedicaba sus días a cortar leña, remar, a jugar al tenis, al dominó...
El Gobierno Provisional tanteó exiliar a la familia a Reino Unido, pero Jorge V –primo del zar de asombroso parecido– retiró su oferta por temor a la reacción de los laboristas británicos. A mediados de agosto, Kérensky ordenó el traslado de los Romanov a Tobolsk, en Siberia.
Trotsky quería juzgar en Moscú al zar por sus crímenes contra el pueblo, como hicieron los revolucionarios franceses con Luis XVI. No hubo proceso público. En abril de 1918, el Sóviet de los Urales trasladó a la familia a Ekaterimburgo, adonde los Romanov llegaron el día 30.
Se alojaron en una desvencijada mansión requisada a un hombre de negocios local, Nikolái Ipatiev. Para las autoridades bolcheviques era “la Casa del Propósito Especial”. Mientras tanto, las tropas antibolcheviques de la Legión Checa estaban a pocos kilómetros.

La noche del 16 al 17 de julio, Yakov Yurovsky, jefe de la Cheka local, ordenó al médico que reuniera a la familia imperial para su traslado. Era una farsa. Yurovsky había preparado la ejecución de los Romanov en el sótano de la casa. Trece tiradores, incluido él, armados con revólveres. La historiografía soviética atribuyó al Sóviet de los Urales la orden de la ejecución. Trotsky escribió en su diario que fue decisión de Lenin.

9. De la utopía al terror

Fanny Kaplan, una joven eserista, intentó matar a Lenin. La tarde del 30 de agosto de 1918, Kaplan burló a los guardaespaldas del líder bolchevique y disparó tres veces contra él. Su primer disparo falló. El segundo alcanzó a Lenin en el cuello. El tercero le atravesó el pulmón izquierdo. Pese a la gravedad de sus heridas, Lenin se recuperó rápidamente.
Fanny Kaplan fue ejecutada sin juicio. El 4 y el 5 de septiembre, dos decretos de los comisarios de Interior y Justicia iniciaron el llamado Terror Rojo. Miles de eseristas fueron detenidos, pero también burgueses y oficiales.

Quienes escapaban al Terror Rojo se exponían también al Terror Blanco. La contrarrevolución estaba liderada por los generales Mijaíl Alexéev y Lavr Kornílov. Las potencias occidentales armaban y vestían a sus hombres y enviaban miles de soldados para proteger sus retaguardias.

En el verano de 1919, las tropas del general Denikin amenazaban Moscú, mientras las del general Yudénich y el almirante Kolchak avanzaban hacia Petrogrado. Pero el Ejército Rojo, creado por Trotsky, las venció en todos los frentes. Profundamente antisemitas y conservadores, los blancos fueron incapaces de ganarse el apoyo de unos campesinos que también rechazaban a los bolcheviques. A mediados de noviembre de 1920, una flota heterogénea partía de Sebastopol rumbo a Constantinopla con casi 150.000 soldados, mujeres y niños. La revolución había vencido a los contrarrevolucionarios.

10. La última rebelión

Para alimentar a las ciudades, Lenin ordenó requisar a los campesinos sus víveres y provocó una revuelta que llegó hasta el corazón de la revolución, la base naval de Kronstadt. Hartos de los abusos que sufrían sus familias campesinas y obreras, los marineros reclamaban «raciones iguales para todo el pueblo trabajador» y «libertad para los campesinos para cultivar la tierra». El 1 de marzo de 1921 se reunieron para elegir un nuevo Sóviet. Habían vuelto a febrero de 1917.
La represión bolchevique no tendría piedad con ellos. Trotsky ordenó el arresto de sus familias. El asalto de la base comenzó el 7 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora (en febrero de 1918, Rusia había pasado del calendario juliano al gregoriano). Diez días después, tras varios asaltos frustrados, la fortaleza cayó.

Los bolcheviques habían vencido a todos sus enemigos.  Diez millones de personas murieron entre 1917 y 1922 víctimas de la revolución, la guerra civil, el hambre, las enfermedades, la represión... Cientos de miles se habían exiliado.
En mayo de 1922, Lenin sufrió un infarto que le dejó sin habla, y en diciembre otro ataque paralizó la mitad de su cuerpo. La nueva URSS iba a nacer ese mismo mes.

Frente a los vencidos están los primeros ejemplares del “Homo sovieticus”. Los niños nacidos tras la revolución crecerían en una sociedad sin clases, adorarían a Lenin y temerían a Stalin. En 1937, mientras la utopía socialista seducía a cientos de intelectuales occidentales, Stalin ordenaba el arresto de casi dos millones de personas. Un millón trescientas mil acabaron en campos de concentración. Setecientas mil fueron ejecutadas, entre ellas, los antiguos compañeros de revolución.


 Video de apoyo sobre la Revolución rusa:  https://youtu.be/-mnRwShLmXc
Referencias bibliográficas: Ciencias Sociales .9 Ed. Voluntad/Hombres, espacio y tiempo Ed. Susaeta/Histora de la humanida. Rodolfo Ramón de Roux/ León Trotsky: “Historia de la Revolución Rusa”;  Lima. Primera edición octubre de 2017.



Entrega e inquietudes: anamar.raquira@gmail.com.  Cel.3053889850

lunes, 11 de mayo de 2020


COLEGIO TECNICO BENJAMIN  HERRERA
FILOSOFIA- GRADO 11º.

Las opiniones cuentan:

Los cambios que se dieron para llegar al renacimiento fueron graduales. Por eso  no sería adecuado rechazar en bloque toda la obra realizada durante la Edad Media. Incluso durante esta larga etapa ya se encuentran manifestaciones filosóficas, literarias, científicas, que anuncian, en muchas formas, un rompimiento, así como el advenimiento de nuevos tiempos con frescas y renovadas ideas. Así, por ejemplo, después de Santo Tomás de Aquino inicia la decadencia de la escolástica . Filósofos como D. Escoto y G. de Ockam considerar que la filosofía de Santo Tomás es contraria al verdadero espíritu cristiano y en sus intentos de rescatar su verdadero espíritu propician, tal vez sin quererlo, esta crisis. Ockam abre el camino de todas las filosofías que tratan de fundar el pensamiento en la experiencia  y en la ciencia. Pensamientos que se vivencian en las transformaciones científicas, culturales, artísticas y filosóficas, entre otras, que en suma pusieron las bases para el Renacimiento.


Organicemos nuestro trabajo escolar:

Con las actividades realizadas hasta ahora hemos intentado dar un breve esbozo histórico de una de las etapas más controvertidas de la historia, porque se trata de una edad de grandes crisis o cambios que se dan en la forma de pensar y de concebir el mundo. En esta etapa se inicia lo que se conoce como pensamiento moderno…”la aurora de una edad dorada en el futuro próximo” (Erasmo )… con “hombres de inteligencia clara y verdaderamente libres, cansados de la servidumbre”(L. Vives)
Vamos a revisar los procesos escolares personales, para quedar al día hasta  la  guía 4(segunda parte)
 Si tiene trabajos pendientes  haga su entrega en esta semana, hasta el día 14 de mayo.
Esto nos permitirá a todos trabajar las temáticas al mismo ritmo y a los estudiantes que recién se integran al proceso hacer sus adelantos y entregas.
Nos preparamos para vivir  el humanismo…
Buscamos documentación y recursos para hacer parte del humanismo.
Los estudiantes responsables del humanismo, preparan y entregan lo referente a su exposición


Entrega e inquietudes: anamar.raquira@gmail.com.  Cel.3053889850


COLEGIO TECNICO BENJAMIN  HERRERA
C.SOCIALES- GRADO 9º.

Las opiniones cuentan:

La Primera Guerra Mundial, el conflicto que colapsó imperios

La lucha bélica que cambió la estructura territorial del mundo y estableció una nueva correlación de fuerzas.
Tal como sostiene Rina Mussali , analista, internacionalista. Hechos  conmemorables para la memoria colectiva como el  asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo y su esposa Sofía, acontecimiento que precipitó el estallido de la Primera Guerra Mundial y con ello una secuencia de hechos que cambiarían la naturaleza del mundo.
Posteriormente la Segunda Guerra Mundial y  la caída del Muro de Berlín, aquel muro que dividió a Alemania durante 28 largos años.
 la Guerra de los Balcanes que llevó al desmembramiento de la República Federal Socialista de Yugoslavia, así como la limpieza étnica que cometieron los serbios en contra de la población bosnia musulmana, el genocidio más grande de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
El genocidio en Ruanda, las semillas del odio que pasaron por la "solución final de 1994" la matanza sistemática de hombres, mujeres y niños que cometió la mayoría hutu contra la minoría tutsi, una fórmula que se conjugó con el silencio vergonzoso y la apatía de la comunidad internacional y que puso al desnudo uno de los capítulos más negros de la historia. Son hechos que hacen pensar en la ambición política y la necesidad de poder que priman sobre la el logro y sostenimiento de la paz
Tan sólo bastó una chispa para hacer estallar la Primera Guerra Mundial, una conflagración entre los poderes centrales europeos para zanjar sus discrepancias coloniales y diferencias económicas que tuvieron lugar en una historia de alianzas y contra-alianzas, intrigas, conjuras y diplomacia secreta que dejaron ver los planes expansionistas y las ambiciones nacionalistas de los países que hoy conforman la Unión Europea (UE).
Lo que parecía ser una guerra más en los Balcanes terminó por involucrar a los poderes hegemónicos europeos y a países extracontinentales como Estados Unidos quien se vio forzado a abandonar su política aislacionista y de neutralidad en 1917.
Con el desenlace de la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra se generó el colapso y desintegración de varios imperios, como el alemán, austro-húngaro y otomano, que a su vez permitieron destellar los nuevos bríos de otros países como Estados Unidos que se convertiría en un poder nodal del siglo XX.
Fue el nacimiento de nuevos países lo que modificó el mapa de la geopolítica global y la nueva correlación de fuerzas que no contentó a Alemania, el gran perdedor de esta conflagración y que llevarían al mundo por el sendero de la Segunda Guerra Mundial.
No perdamos de vista, que los trágicos sucesos de la Primera Guerra Mundial anticiparon un siglo lleno de calamidades y conflictos, una cadena de eventos que marcaron profundamente la naturaleza del sistema internacional y el rumbo que caracterizaría al siglo XX.
Los efectos globales se tocaron con la revolución bolchevique de 1917, el auge del nazismo en Alemania y la consecuente Segunda Guerra Mundial y hasta la Guerra Fría, todos ellos sucesos que de alguna manera u otra están interrelacionados con la primera conflagración mundial.
Los giros del mundo tras la Gran Guerra
¿Cuáles han sido los saltos cuánticos que el mundo ha sufrido en estos últimos 106 años de historia? 
Hay numerosos cambios geográficos, políticos, económicos, sociales, científicos, tecnológicos y culturales que han tenido lugar , pero,  vale la pena destacar que con el Tratado de Versalles (1919) se redefinió la nueva estructura territorial del mundo y eso afectó profundamente el juego de las relaciones internacionales.
Hace diez decenios prevalecía el pensamiento imperialista, nacionalista y revanchista que a lo largo del siglo XX fue motor para propiciar una Segunda Guerra Mundial y numerosos conflictos entre países y regiones, como la Guerra Fría en la que se desenvolvieron la Guerra de las Coreas y la Guerra de Vietnam y otros conflictos que tuvieron lugar bajo el armazón de un nuevo orden internacional que encontró lugar con la desintegración de la ex Unión Soviética.
De esta manera la guerra de los Balcanes, la Guerra en contra del Terrorismo -con la consecuente invasión a Afganistán y posteriormente a Irak- así como una serie de conflictos raciales e interétnicos se desencadenaron llenando las páginas más oscuras de la historia.
En este periodo también vivimos el miedo a la "destrucción total asegurada” con un mundo dividido entre dos bandos antagónicos, cuyo equilibrio se sustentó en la "paz nuclear".
Sin embargo,  también hemos sido testigos del fin del bipolarismo y la llegada del multipolarismo, es decir, la proliferación de varios nodos del poder global que tienen cita con las economías emergentes y el rol de ascenso de países como China, Rusia, Brasil e India y Sudáfrica en la palestra global.
El siglo XX, portador de numerosos conflictos internacionales, regionales y nacionales también ha sido el gran procreador de la cultura de la no violencia y la promoción de los derechos humanos.
Hoy el Estado ha dejado de ser el actor exclusivo de las relaciones internacionales y la diplomacia clásica ha tenido que aprender a cohabitar con la proliferación de actores no estatales como la sociedad civil organizada y las ONGs que han irrumpido de manera intempestiva en el escenario global.
Hemos visto multiplicar un paraguas de iniciativas que trabajan a favor de las causas sociales y humanitarias  y hemos observado como se han creado tribunales internacionales ad hoc para sancionar crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Aunque hoy atestiguamos grandes detractores  a la paz global, también se han construido instituciones que pueden disuadir la guerra. Quizá el ejemplo más emblemático sea el de la UE, cuya construcción inacabada por más de 60 años ha podido evitar mayor desesperanza y destrucción.
Este experimento geopolítico de paz -que sin derramamiento de sangre y transiciones voluntarias- ha podido agrupar en una sola entidad a 28 países dispares y heterogéneos. Intentos políticos que se y han intentado entre otros en Latinoamérica y Asia, como una forma diplomática  de evitar los conflictos bélicos y las confrontaciones políticas y militares.

Organicemos nuestro trabajo escolar:

Con las actividades realizadas hasta ahora hemos caracterizado el conflicto bélico más grande que generó una cadena de acontecimientos hasta el día de hoy.
Vamos a revisar los procesos escolares personales, para quedar al día hasta  la  guía 5.
 Si tiene trabajos pendientes  haga su entrega en esta semana, hasta el día 14 de mayo.
Esto nos permitirá a todos trabajar las temáticas al mismo ritmo y a los estudiantes que recién se integran al proceso hacer sus adelantos y entregas.


Entrega e inquietudes: anamar.raquira@gmail.com.  Cel.3053889850

lunes, 4 de mayo de 2020


Guía 4.   (2ª. Parte)
COLEGIO TECNICO BENJAMIN  HERRERA
FILOSOFÍA- GRADO 11º.
Fecha de entrega:  (4-8 de mayo)
HACIA EL MUNDO MODERNO
Entrega e inquietudes: anamar.raquira@gmail.com.  Cel.3053889850

Contenido:       (Humanismo)
Aprendizajes esperados:
- Conocer el desarrollo histórico  de la filosofía en el mundo moderno
- Evaluar la magnitud de la influencia del humanismo para la modernidad.

Instrucciones:
- Esta guía de autoaprendizaje sobre el humanismo consta de una lectura  “El pensamiento  renacentista” de Jorge Mora F. (El pensamiento histórico.  De los griegos a  Marx) , de la cual se hizo la ficha técnica en la guía anterior, que nos permitió encontrar  elementos teóricos relevantes  que explican las diferentes cuestiones fundamentales de la filosofía que llevaron a la transición al mundo moderno.
- Estos elementos nos permitirán  elaborar una entrevista para los humanistas, teniendo en cuenta el contenido de la lectura, acerca de la incidencia histórica y filosófica de su pensamiento en el mundo moderno. , su visión, teorías y conceptos y las posibles respuestas dadas por ellos.
-La entrega es en dos fases: la primera se realizó hasta el 30 de Abril , y la segunda hasta el 8  de mayo.
-  Utilice  y referencie otras fuentes bibliográficas para enriquecer las entrevistas a los humanistas.
- Ficha técnica elaborada en la primera fase del taller.
- Utilice el cuadro-resumen como referente para los humanistas.
 
 Recapitulemos:

Contexto del humanismo
El renacimiento surge como expresión de una vitalidad creadora que rechaza el oscurantismo medieval frente al cual se intenta recuperar la superior cultura grecorromana. Filosóficamente esto se manifiesta en la aparición de toda una serie de escuelas, que no sólo retoman el saber antiguo sino que se convierten en un conducto de transición hacia la modernidad cuyos representantes más destacados son: Nicolás de Cusa, Francisco Bacón y Nicolás Maquiavelo. Nicolás de Cusa, expresa por primera vez el ideal de un saber que operaría a través de un intento de reducir lo natural a hipótesis matemáticas (y por ello racionales, mentales, subjetivas).
Francis Bacón, es el primer filósofo de la técnica, y desarrolla un método inductivo que, no obstante, está lejos del método experimental de la ciencia moderna.
Maquiavelo, es el primer teórico del Estado moderno. Con él la ciencia política deja de estar subordinada a la moral y a la religión para hacerse con un campo propio: el de la conquista del poder, su constitución y conservación del Estado.
La comunidad política o Estado es el ámbito de realización del ser humano, dado que no existe ninguna finalidad trascendente para la vida humana. El Estado no puede, por lo tanto, estar subordinado a nada fuera de sí mismo, esto es , debe ser soberano. La mejor forma de Gobierno es mixto de principado, aristocracia y democracia, por ser la más sólida y duradera.
Dado que la comunidad política es el lugar de realización del ser humano, cuando ésta no existe o está corrompida cualquier medio es válido para instaurarla. Para tal fin es necesaria la aparición de un príncipe poseedor de fortuna (suerte) y virtud(sagacidad, destreza, energía).
 A este ámbito político se suma el mundo artístico, literario, cuyas manifestaciones está el hombre como centro del mundo y capaz de dominarlo, por eso … florecen el humanismo y las llamadas “utopías” que se advierten en el concepto del hombre universal que se encarnó plenamente en Davinci , Miguel Ángel , Alberdi, como un ser polifacético, integral, que incursiona en todas las artes, ciencias y actividades humanas., pues “nada humano le es ajeno”.
El humanismo tuvo como epígonos a Erasmo de Rotterdam, Luis Vives, Tomás Moro,  Dante, Campanella y Pico de la Mirandola, que pregonaron y llevaron una vida auténticamente cristiana y de establecer un derecho de gentes válido para los individuos y las naciones sin ninguna distinción. Se constituyeron en un modelo de utopía de vida, y convivencia social y política.  En contradicción con Maquiavelo que sostiene el modelo de realismo político para preservar el poder…”lo que los hombres hacen, y no lo que deberían hacer”.
Con todo, la mayor aportación renacentista a la historia de la filosofía procede del mundo científico. Será a través del proceso que va de Copérnico a Galileo en el que se pondrán las bases para una auténtica matematización de la naturaleza; como consecuencia de la cual el cosmos pasa a ser objeto para la razón( que opera matemáticamente, cuantitativamente).
Las características más esenciales de la nueva ciencia son (1) abandono de la física cualitativa. (2) Construcción de un universo mecánico-corpuscular: el universo es concebido como una máquina y no como un organismo vivo. (3) desarrollo de un método hipotético-deductivo, y de la noción moderna de experimento. (4) Matematización de la física: la naturaleza está escrita con caracteres matemáticos, la misión de la ciencia es descubrir esos caracteres formulados en leyes. (5) Como consecuencia de la eliminación de las esferas celestes, llevadas a cabo por Tycho, Kepler y Galileo, la posibilidad de considerar que el espacio quizá no sea limitado sino infinito( cosa que ya había hecho Giordano Bruno a partir de la astronomía de Copérnico) se vuelve definitivamente plausible- aun cuando Kepler rechace la posibilidad de un espacio infinito como algo acientífico, y Galileo no se decida a firmar tal cosa-.
Asía la ciencia y la filosofía modernas nacen del mismo supuesto ontológico : el ser de las cosas se da en la conciencia.. Esta nueva concepción del ser y de la verdad, va a dar origen simultáneamente a la ciencia moderna, y a hacer de ésta el saber por excelencia. Lo que origina dos grandes corrientes que van a dominar el pensamiento moderno: el racionalismo y el empirismo, que se oponen entre si…

Elabore  las preguntas de la entrevista para los humanistas:

Ø  Sobre sus teorías, formas de ver el mundo, teorías ,conceptos , seguidores y contradictores.
Ø  las posibles respuestas dadas por ellos.

Filósofos sugeridos en el cuadro-resumen


FILOSOFIA MODERNA
FILOSOFÍA DE LA CIENCIA
NICOLÁS DE CUSA
NICOLÁS COPÉRNICO:
GALILEO GALILEI:
JUAN KEPLER: GIORDANO BRUNO:
REFORMA RELIGIOSA
MARTIN LUTERO:
JUAN CALVINO: 
HUMANISMO
PICO DE LA MIRANDOLA :
ERASMO DE ROTTERDAM:  
JUAN LUIS VIVES:
TOMÁS MORO
TOMÁS CAMPANELLA:
DANTE ALIGHIERI: “
NICOLÁS MAQUIAVELO:.
LEONARDO DA VINCI:

 


  COLEGIO TÉCNICO BENJAMÍN HERRERA IED                      GUÍA DE APRENDIZAJE EN...